03/03/2026
Los planes de igualdad han dejado de ser una obligación meramente formal para convertirse en un instrumento estructural de compliance laboral y gobernanza corporativa.
En este contexto, Carmen Galán, socia directora del dpto. Laboral de Lener, analiza en Capital Humano cómo la evolución normativa —desde la Ley Orgánica 3/2007 hasta los Reales Decretos 901/2020 y 902/2020— ha transformado profundamente la gestión de personas en las organizaciones.
El plan de igualdad es hoy una obligación legal de negociación colectiva, con exigencia real de diagnóstico, medidas concretas, indicadores verificables y seguimiento efectivo. No es un documento estático, sino un instrumento vivo, sometido a control judicial y con impacto directo en la estrategia empresarial.
La experiencia práctica demuestra que el riesgo no suele estar en la inexistencia del plan, sino en su diseño o ejecución: negociaciones mal constituidas, diagnósticos incompletos, medidas genéricas o ausencia de revisión ante cambios estructurales.
Además, la futura transposición de la Directiva (UE) 2023/970 sobre transparencia salarial reforzará la exigencia de coherencia entre el plan de igualdad, la política retributiva y los procesos de selección.
A las puertas del Día Internacional de la Mujer, la reflexión de nuestra socia cobra especial relevancia.
“La igualdad efectiva requiere más que buenas intenciones, pues exige planificación, seguimiento y un compromiso real que transforme los espacios de trabajo”.
Ver la tribuna completa ➡️ Capital humano - Documento
Entérate de nuestras últimas noticias